Heredar una vivienda no es solamente recibir un inmueble.

A menudo sucede en un momento personal complejo y puede implicar trámites, decisiones familiares, gastos y preguntas que hasta ese momento nunca te habías planteado.

¿La vendemos? ¿La alquilamos? ¿La dejamos como está? ¿Y si algún día la necesitamos?

No existe una respuesta universal.

Pero sí hay una forma de ordenar la decisión.

Antes de decidir qué hacer, pon la vivienda en orden

La primera decisión no debería ser vender o alquilar.

Primero hay que conocer exactamente la situación del inmueble.

Dependiendo de cada caso, puede ser necesario resolver cuestiones relacionadas con la aceptación de la herencia, la titularidad, la fiscalidad o el acuerdo entre diferentes herederos.

Cuando existen varios propietarios, este último punto es especialmente importante.

Si no hay una posición compartida sobre el futuro del inmueble, cualquier decisión posterior será más complicada.

Para las cuestiones jurídicas y fiscales concretas conviene contar con asesoramiento profesional especializado.

Opción 1: mantener la vivienda

No decidir inmediatamente también puede ser una decisión.

En ocasiones, los herederos necesitan tiempo.

Puede existir un vínculo emocional con la vivienda, dudas sobre su futuro o simplemente ninguna urgencia por venderla o alquilarla.

Mantenerla puede tener sentido.

Pero conviene conocer su coste.

Una vivienda cerrada puede seguir implicando:

  • comunidad;
  • determinados impuestos;
  • seguros;
  • suministros mínimos;
  • mantenimiento;
  • reparaciones;
  • revisiones periódicas.

Y una vivienda vacía también necesita supervisión.

Una humedad, una fuga o una avería pueden pasar más tiempo desapercibidas cuando nadie utiliza regularmente el inmueble.

Mantenerla puede tener sentido si…

  • todavía no tienes claro qué quieres hacer;
  • existe la posibilidad de utilizarla en el futuro;
  • necesitas tiempo para llegar a un acuerdo con otros herederos;
  • puedes asumir sus costes sin necesidad de obtener rendimiento inmediato.

Opción 2: vender la vivienda

Vender transforma el inmueble en liquidez y elimina la necesidad de gestionarlo en el futuro.

Puede ser una alternativa especialmente relevante cuando:

  • los herederos quieren repartir el patrimonio;
  • nadie quiere conservar la propiedad;
  • existe necesidad de liquidez;
  • la vivienda requiere una inversión elevada;
  • gestionar el inmueble no encaja con los objetivos de los propietarios.

Pero vender también es una decisión definitiva.

Por eso, antes de hacerlo conviene entender el valor de mercado de la vivienda, sus costes asociados y las alternativas disponibles.

Opción 3: alquilarla

Alquilar permite mantener la propiedad y generar ingresos a partir del inmueble.

Puede resultar interesante cuando existe demanda en la zona y la vivienda puede ponerse en el mercado con una inversión asumible.

Pero antes conviene responder a dos preguntas diferentes:

¿Tiene sentido alquilar esta vivienda?

y después:

¿Con qué modelo?

Porque un alquiler tradicional, un alquiler temporal y un modelo de coliving no implican la misma gestión ni encajan con los mismos inmuebles.

El estado, la distribución, la ubicación y los objetivos del propietario deberían analizarse antes de elegir.

El gran freno: “No quiero convertirme en arrendador”

Es especialmente frecuente en viviendas heredadas.

La persona no ha comprado un inmueble como inversión. Simplemente se ha convertido en propietaria de uno.

Y con la vivienda aparecen tareas que quizá nunca quiso asumir:

  • buscar residentes;
  • preparar contratos;
  • gestionar pagos;
  • atender incidencias;
  • coordinar reparaciones;
  • organizar mantenimiento;
  • supervisar el inmueble.

Pero conservar y rentabilizar una vivienda no implica necesariamente tener que encargarse personalmente de toda esa gestión.

Existen diferentes grados de delegación, desde servicios concretos hasta una gestión integral.

Manos sosteniendo las llaves de una vivienda

Una matriz sencilla para ordenar la decisión

Si tu prioridad es…

Podrías estudiar…

Obtener liquidez

Venta

Conservar el patrimonio

Alquiler o mantenimiento

Generar ingresos

Alquiler

Utilizarla personalmente en el futuro

Mantenerla o estudiar modelos con mayor flexibilidad

No asumir ninguna gestión

Venta o gestión profesional del alquiler

Esperar antes de decidir

Mantenerla temporalmente

Compartir fácilmente el valor entre herederos

Venta

No es una fórmula automática.

Pero ayuda a identificar cuál es realmente la prioridad.

Haz números antes de tomar la decisión

También conviene comparar escenarios.

Si la mantienes

¿Cuánto cuesta tener la vivienda vacía durante un año?

Suma:

  • comunidad;
  • impuestos;
  • seguro;
  • suministros;
  • mantenimiento;
  • posibles reparaciones.

Si la alquilas

¿Cuáles serían los ingresos y qué gastos tendría la vivienda?

Valora:

  • renta estimada;
  • inversión necesaria;
  • mantenimiento;
  • gestión;
  • periodos sin ocupación;
  • otros costes asociados al modelo escogido.

Si la vendes

Analiza el valor de mercado y las implicaciones económicas y fiscales de la operación con los profesionales adecuados.

Ver los tres escenarios con números suele ayudar mucho más que decidir únicamente por intuición.

7 preguntas antes de decidir qué hacer con una vivienda heredada

  1. ¿Alguno de los propietarios quiere vivir allí ahora o en el futuro?
  2. ¿Hay acuerdo entre todos los herederos?
  3. ¿Qué estado tiene el inmueble?
  4. ¿Cuánto habría que invertir para utilizarlo o alquilarlo?
  5. ¿Cuánto cuesta mantenerlo vacío cada año?
  6. ¿Qué demanda de alquiler existe en la zona?
  7. ¿Quieres gestionar personalmente la propiedad?

Responderlas no te dará automáticamente la decisión.

Pero probablemente eliminará muchas opciones que no encajan contigo.

Primero analiza. Después decide.

Una vivienda heredada puede tener un valor económico importante, pero también un componente personal que hace difícil tomar decisiones rápidamente.

No siempre hay que vender.

Tampoco siempre hay que alquilar.

Y mantenerla vacía durante un tiempo tampoco es necesariamente un error.

Lo importante es entender qué implica cada alternativa antes de escoger.

En Denkool Pro estudiamos viviendas para propietarios que quieren conocer su potencial y valorar alternativas de alquiler. Si el propietario decide ponerla en explotación y el inmueble encaja con nuestro modelo, podemos encargarnos también de su adecuación y gestión.

¿Has heredado una vivienda y quieres saber qué posibilidades tiene? Cuéntanos las características del inmueble y estudiamos el caso contigo.

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